El reflejo de nosotros mismos

Nos levantamos cada mañana con ganas de seguir viviendo ese estado onírico del sueño… Pero al sonar el despertador enfrentamos la verdadera realidad. ¿Y cual es nuestra realidad? Vemos el tráfico del día a día, la gente apurada, los peligros cotidianos, el calor, el cansancio y pare de contar el sin fin de cosas que presenciamos con indignación ante nuestros ojos. Sin embargo intentamos escabullirnos de ese bombardeo de energía negativa que nos rodea y tratamos de encapsularnos en nuestra burbujita invisible, eso siempre y cuando despertemos de humor para hacerlo, de lo contrario entramos en ese terrible mundo de la obstinación social. En mi caso particular, me pongo los audífonos y camino hasta la parada de autobús con la música más animada que consiga, voy paso a paso sin pensar en el trajín que esto conlleva a las siete de la mañana (hora pico venezolana). Subo a la camioneta y vivo la música que escucho, me olvido de todo lo malo y comienzo a ver las cosas buenas que me rodean, es como si bloqueara lo negativo en mi mundo y lograra hacer magia por cuenta propia. La gente suele impactarse ante mi actitud y en varias ocasiones los he contagiado de mi entusiasmo.





