La daga de mis plantas

dic 24, 2009 by

Hace tiempo morí. Junto a mis sueños sembré una flor que luego de muchos años se marchitó. Olvidé lo aprendido y volví a nacer cuando esa flor ya no existía.

Las verdades se enfrentan en el ahora, los sueños se marchitan ante la realidad de la mente y el ego. Cada paso es más ligero y complicado que el otro, mientras los esfuerzos de superación son inminentes.
Busco la libertad entre las neuronas de mi criminal subconsciente, que me hace llorar por los recuerdos sembrados que olvidé recordar. Cada lágrima es una de sus hojas, cada angustia es su fruto. Ya no puedo escapar, solo me queda sembrar otro pensamiento más fuerte y menos doloroso que el otro, para ver si puedo desprender mis antiguas respuestas de la realidad que vivo hoy.
Una de las mejores dagas hechas en el mismo Olimpo me aprisiona, pues los dioses decidieron esconderla sobre mi pecho, y su filo está guardado en el ventrículo derecho de mi corazón.
No tengo respuestas adecuadas, las olvidé todas, las verdades fueron violadas, las palabras de mi propia mente enterraron la daga aún mas y el refuerzo de otras neuronas emocionales me derrotaron.
Vencida, la valentía se resigna ante la mentira que ella misma creó, los pedales de la inseguridad se tornan mas duros y el camino por recorrer se torna más largo para ella… No tiene remedio, debe continuar aunque tenga que hacerlo con su peor enemiga tomada de la mano.

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