Ocurría en la bahía

Feb 4, 2010 by

Y detrás de un arbusto se posaba la blanca luna llena, escondida entre las ramas de su amante… nadie podía explicar por qué se acobijaba con la brisa de las palmeras, en la misma posición y recitando la misma poesía.

El mar estaba adormecido, pero con el caminar de los cangrejos sobre la arena, sintió un cosquilleo desde lo profundo del alma, logrando despertar al fin sus más íntimos deseos. Las rocas bostezaban y los cangrejos volvían hacer su trabajo sin cesar. Todos despertaron y ardieron de placer sin querer.
Los peces emergían a la superficie, queriendo descubrir los secretos de un posible mundo paralelo, en el que probablemente el tiempo si existía y era un factor determinante para el día a día. Pero pasaron unos segundos contados por un hippie de la bahía, que había fumado marihuana toda su vida, y los peces olvidaron la teoría de aquel posible universo, sin poder recordar que realmente lo tenían.
La luna lloraba algunas noches, otras tantas gemía cuando las nubes le arropaban, seguramente como cómplices de su romance con el día.
El mar despierto era de temer, pero podía inspirar seguridad y confianza a quienes se bañasen en sus aguas frías.
Los cangrejos se escondían junto al hippie que les daba un respiro de imaginación, en su pasajera estadía.

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