La bruja del pueblo de Firisfall

Ene 28, 2011 by

Kendod era ese tipo de hombres que llamaba la atención por donde quiera que fuese, y no precisamente por ser uno de esos famosos hipócritas con cuadritos en el abdomen. Al contrario, la energía que emanaba era distinta a la de muchos…

Desde otra parte del mundo, Anatha, la bruja del pueblo de Firisfall, le percibía sin siquiera saber de su existencia; aunque en su mente, todo estaba escrito, como en una novela de esas que estuvieron de moda en la época victoriana, solo que un poco más pintoresca.

Anatha pasaba horas hablando con este chico, él la escuchaba y le contaba de todas sus aventuras, tenía un toque de timidez y ternura en su mirada, aquella mirada que nunca había visto con sus propios ojos, aunque si con los ojos de la imaginación. Era un chico sensible, explosivo, apasionado, había mucho más en él de lo que un montón de palabras podían describir.

La conversación de Anatha se hacía más fuerte de lo que ella misma imaginaba. Un día su hija Lemy la encontró en su habitación hablando sola:

-Anatha: Te entiendo, claro que te entiendo, y sabes que me apasiona tu tipo de vida, no sé por qué, pero me sabe a juventud pura, a enredos,  aventuras, sobresaltos y momentos para esconderse bajo la cama, amor y no amor, ilusión y no ilusión, no sé cómo expresarlo, pero desde acá siento que tu vida es muy especial, aunque tu mismo no te des cuenta de ello, aunque yo misma no te haya visto con mis propios ojos.

Era como si tuviera una conversación directa con un fantasma, y esto asustó de sobremanera a Lemy. Además que los gestos y movimientos de su madre la empezaron a poner nerviosa:

-Lemy: Madre! -la movió con fuerza sutil- vuelve! Qué te pasa? Ya me estás preocupando… -dijo haciendo un gesto de molestia con los ojos-

-Anatha: Hija mía, no hay de qué preocuparse, pronto conocerás a Kendod, él vive del otro lado del mundo, y presiento que se llevarán muy bien! Toma nota, en 3 años él vendrá, te acordarás de mi, su camino está escrito por sus propias decisiones, así como el tuyo, el mío y el de todos. Yo solo soy un puente de intuición pura. Ya verás!

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