Circunstancias oníricas

Jun 17, 2011 by

Han sido noches de aventura… aquellas que a través de los sueños suelen manifestarse de una manera casi real, por lo menos desde una perspectiva subconsciente casi tangible. Varios episodios mentales se mezclan con otros tantos de carácter astral y unos cuantos espiritual, sin olvidar del matiz particular que le otorga una mente ociosa bastante disimulada.

Última noche: Me hallaba en una situación temida por muchos: atravesar la ciudad para buscar algún objeto perdido… pero el dilema estaba en el obstáculo: esa materia viviente en forma de estrella que invadía el espacio, se abría y se cerraba, devorando todo a su paso, parecía inteligente pero resultó ser mas bien mecánica, debíamos ir cuando se abriera y salir antes de que cerrara sus tentáculos. Fue una travesía, riesgo y emociones… Me descubrí en habitaciones pequeñas que se tornaban enormes al entrar por las puertas internas, salón tras salón, escaleras rotas y personajes de carácter cinematográfico que me acompañaban, aunque algunos de ellos formaban parte de mi propia familia en otras condiciones completamente diferentes a las actuales… Habían puentes que nos ayudaban a pasar de un lado a otro, con el océano bajo nuestros pies y el riesgo de caer, andábamos apresuradamente, sintiendo el peligro tras nuestras espaldas, viendo las centellas que brillaban en el suelo de la ciudad señalando el cierre de aquel material orgánico del que huíamos, compuesto de hielo de fuego, posiblemente de ambos… Al final logramos salir, desesperados y con la tristeza de ver a los demás pasando por este problema, bebés separados de sus madres, caminos inciertos… Y cuando todo acabó me descubrí en un cuarto oscuro que solo contenía un inodoro, me encontraba en una cárcel, cuando abrieron mi puerta pude sentir el bienestar de la luz en mis ojos, aunque parecía ser bastante fuerte, después de encontrarme por tanto tiempo en ese cuarto oscuro, anhelaba la luz… Cuando por fin salí, empezaron a señalar y describir a los ocupantes del lugar, su tiempo de estadía y características personales, pero ya en esos pasillos podía sentir el bienestar de la luz en mi piel…

Penúltima noche: El tiempo pasa y las imágenes pierden detalle desde que despertamos, pero la parte más sólida de la circunstancia era ver mis ojos con manchas amarillas, llagas, y mucho ardor, me  intentaba limpiar con las manos, pero el asunto se ponía peor… Sin mas consuelo fui hacia mi padre y él sin mas remedio me dijo: -A tu abuela le pasaba lo mismo, no se puede hacer nada, a ella también se le morían los ojos- La preocupación y llanto fue más profundo, no podía hacer nada, resignación ante la muerte de mi propia vista, y tal vez aguardar la llegada de una nueva, de mayor capacidad, para dar inicio a un nuevo camino en las percepciones de mi vida.

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