El hada que no sabía volar

Ene 26, 2012 by

El hombre verde la observaba, ocioso entre el muérdago y las hojas de los árboles… como si escondiera algo de lo más profundo de su ser en aquellas miradas ocultas… Ella danzaba al compás del viento, y con sus alas dobladas se dispuso a recorrer el bosque a través de las rocas y caminos de hierba fina… El hombre verde habitaba camuflado en cada uno de esos árboles, pero no era malicioso, al contrario, bondadoso y de pensamientos luz, veía en ella un reflejo de si mismo, y probablemente ella también le ocurría lo mismo al contemplarlo con nostalgia en cada tallo, cada hoja, cada flor… Ella siempre notó su presencia, pero él tímidamente se limitaba a observarla con ternura, transmitiéndole su buena voluntad… Con las miradas se hablaban, con las miradas e amaban…

Un hada que no sabía volar… pero que con toda su alma deseaba hacerlo, y cada noche se proponía intentarlo… mientras el hombre verde no perdía la oportunidad de acompañarla. Juntos sonreían cada vez que ella caía sobre su regazo. Practicando el vuelo descubrió otros talentos, podía mover las piedras de un sitio a otro con el poder de sus manos, hacía que el bosque entero retumbara y que rayos azules de elfos enamorados intentaran flecharla, brincaba de los acantilados en sus planes de vuelo, pero solo lograba un severendo chapuzon de agua fría, casi congelada, pero en vez de perder la paciencia, era feliz, feliz de seguir sus sueños y disfrutar del proceso, feliz de ser lo que era… Y así el hombre verde para siempre la acompañó en el silencio de sus diálogos, en la osadía de su corazón…

 

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