Un cuento mágico

Oct 22, 2012 by

Capítulo XI de la Primera Parte del libro “Inocencia Marchita” de la autora Lady Jerez (para adquirirlo en físico o digital haz click aquí

 

Cuando Rocío tenía apenas diez años, su padre le relató un cuento inolvidable ante su memoria, el cual tomó de patrón sentimental los próximos años de su vida, y así comenzó:

“Erase una vez una jovencita humana llamada Estrella que se sentía diferente en comparación a los integrantes de la familia y del mundo entero. Pronto cumpliría quince primaveras y aun no había besado al primer chico, se sentía tan ansiosa que solo pensaba en eso como algo mágico e inolvidable. El día de su cumpleaños recibió el primer beso de un chico impertinente que estudiaba con ella. Estrella se desilusionó por completo y decidió besar a unos cuantos más por diversión, ya que habían roto su mágica ilusión sin vuelta atrás.

Después de varios meses Estrella sintió un gran vacío en su corazón y salió a caminar un rato por el bosque. En ese instante, cuando se hallaba suficientemente lejos de la ciudad, escuchó una melodía celestial. En la cima de la montaña había un grupo de elfos que tocaban aquella música esplendida y Estrella no dudó en acercarse lo más rápido que pudo. Al llegar exhausta por la rapidez en que subió, se tropezó distraídamente con uno de los músicos. Al levantarse vió el rostro más hermoso que jamás en su vida había conocido; un elfo de cabello blanco y largo, facciones delicadas y piel brillante, éste la sujetó a tiempo con una fuerza que Estrella jamás había percibido, sus miradas se besaron mientras con la otra mano él seguía tocando su melodía esbozando una tierna sonrisa. El director de la orquesta le hizo un gesto muy particular que le indicaba soltar a la mujer humana de inmediato. De repente los músicos desaparecieron y Estrella se quedó sola en la cima de la montaña. No podía creer que justo cuando encontraba el hombre mágico que siempre había anhelado, entonces desaparecía como si nada. Sin embargo su corazón estaba alegre, pues sabía que aquel elfo jamás la olvidaría, al igual que ella nunca lo haría.

Así pues, continuó su vida y de vez en cuando subía a la cima de la montaña con la esperanza de verlo de nuevo. Sin éxito alguno regresaba con lágrimas en los ojos, hasta que un día cuando estaba dispuesta a partir, cansada de sus falsas ilusiones, este elfo apareció de nuevo, mágicamente, de la nada. Le dijo que podía observar todas las veces que ella había subido a buscarlo, pero que en su mundo no aceptaban el amor entre elfos y humanos, el castigo era la muerte para quien lo desobedeciera. Estrella se encontraba confundida y a la vez extasiada por reencontrar a su amor platónico, entonces el elfo le propuso hacer un conjuro para convertirla en una de su especie, ella sin dudar accedió de inmediato.

Debían hacer un conjuro con rosas marchitas, semillas de rosas blancas y miel, las cuales simbolizaban transformación y pureza de corazón, así hizo efecto el hechizo y Estrella se convirtió en hada, una especie cercana a la de los elfos. Sin embargo esto no era suficiente, ya que los elfos solo podían amar a las elfas de su misma especie. Una vez hecho el conjuro no había marcha atrás, faltó un ingrediente indispensable; 100gr de tierra mojada por lluvia, la receta estaba incompleta y ahora debían conformarse con ello. Desde entonces Estrella y su elfo solo podían verse a escondidas todas las semanas en la “Gruta del Amor”, un recinto especial para elfos enamorados; Estrella ocultaba sus alas como podía y se dirigía al lugar con toda su locura y amor, después de todo, su sueño se había hecho realidad, aunque la vida no le permitiera vivirlo ante el mundo entero.”

Rocío jamás pudo olvidar ésta historia, pues quedó grabada en lo más profundo de su corazón, sobre todo la recordaba cada vez que veía a Luis, desdichadamente no había punto de comparación entre historias, pero usaba la imaginación para hacerlo real en su contraria situación.”

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