Más allá del diseño femenino

Nov 9, 2013 by

by Pavel Vinogradov

by Pavel Vinogradov

Dicen que el cuerpo femenino es una obra de arte, símbolo de deseo y pasión, tanto así que desde tiempos antiguos la mujer se llegó a convertir en un objeto sexual. Quizás debido a ello las mujeres traemos memorias impresas de competencia para llegar a ser la mejor, la más cautivadora, la más exitosa y demás. Podría decir que la mujer se ha vuelto incluso más competitiva que el hombre después de la revolución femenina, pero lo extraño es que la competencia se volcó hacia nosotras mismas, por eso nos sentimos acechadas por otras mujeres en las calles, tanto o más que de la forma en que nos acechan los hombres. En la actualidad es normal para cualquier mujer, sentir que otra mujer tenga juicios sobre nuestra forma de vestir o lucir, tan solo al cruzar miradas, hacemos un escanéo inmediato en el que detectamos lo que otras pueden estar pensando de nuestro look. Los hombres no pueden entender esto fácilmente, por ejemplo les cuesta mucho entender por qué es tan importante para una mujer que su pareja no mire a otras de forma demasiado halagadora, pues es una forma de darle puntos a la contrincante, de manera subconsciente (aunque no siempre sea así).

desnudez

Todo esto parece un juego, pero la sociedad moderna lo ha convertido en algo real. Por eso es importante comenzar a reflexionar profundamente sobre esto. Tanto hombres como mujeres, debemos empezar a entender, como muchas filosofías espirituales lo han dicho: Que el cuerpo es un vehículo, que nuestro deber es mantenerlo sano y saludable para cumplir nuestra misión. Que la belleza física es un don pero que la belleza auténtica no está relacionada con la perfección física. Que cada mujer tiene su propia belleza, así como cada tipo de flor su propio color, aroma y forma. Esto aplica para los hombres también, a quiénes se les ha negado un poco el derecho de ser guapos sin catalogarlos como metrosexuales o gays… cuando es un derecho humano expresar la belleza del universo a través de nuestra presencia material, aunque más allá de la física, también energética y espiritual.

No es un concepto fácil para la nueva sociedad moderna y el comercio, donde los productos de belleza y sugerencias de cirugía estética prevalecen. Sin embargo el cambio comienza por nosotros mismos, tan solo empezar a reflexionar sobre ello es el primer paso… y si ya hemos caído en algunas de las persuasiones comerciales de belleza, hagamos la promesa de no volver a caer y valorarnos por lo que somos desde adentro, no solo por la forma en que lucimos al exterior.

Deja Tu Comentario