La historia para ser Fea o Linda

Abr 3, 2014 by

bellaEn mi opinión, la apariencia física es uno de los temas más controversiales e interesantes de la historia. Hay muchos juicios con respecto a éste. La mujer, por su naturaleza estilizada, se ha catalogado como más atractiva desde hace milenios. El hombre, por su naturaleza robusta y fuerza bruta, perdió cuidado personal y su potencial atractivo se fue desvanenciendo. Por tanto, la comparación entre la belleza de hombres y mujeres era casi inconcebible. Con el surgimiento de la prostitución femenina, las mujeres comenzaron a someterse a los deseos masculinos por dinero, así que menos intención de cuidado tenían éstos… No necesitaban agradar a las mujeres si podían pagar por su compañía, bien fuese con prostitutas o con esposas, ya que las esposas también se encontraban en cierta forma sometidas a las labores del hogar y a la dependencia económica. Más razones por las que la apariencia masculina perdía relevancia, y en cambio, la perspicacia y poder de convencimiento ganaba terreno para ellos.

Aún en la época moderna la importancia de la belleza se nota má arraigada en las mujeres que en los hombres. Sin embargo, debido a que la mujer ha comenzado a ser más independiente en todos los sentidos, el hombre ha tenido que empezar a cuidar su apariencia física para atraer a las mujeres más allá de su perspicacia y poder de convencimiento. Un hombre que huele mal, no se peina o descuida su alimentación notablemente, tiende a lucir menos atractivo para la mujer actual, aunque aún quedan casos arraigados en el subconsciente femenino, proveniente de la memoria colectiva del pasado, cuando ese tipo de características no tenían importancia para las mujeres, si las mantenían económicamente. También es cierto que cuando hay verdadero Amor, la apariencia física pierde importancia completamente, porque son solo almas las que interactúan, no solo cuerpos. Pero en este caso me quiero referir a la parte psicológica de nuestra sociedad. En otra ocasión abordaré lo espiritual en este aspecto, de ser necesario.

Así pues, tanto hombres como mujeres ahora tienden a cuidar su apariencia casi equitativamente. Sin embargo, las mujeres tienen muchísimo más tiempo ocupándose del físico, adornando su cuerpo para que luzca más atractivo en comparación con otras mujeres, su competencia. Las mujeres entraron en competencia para ganar la atención del “mejor” hombre, pero como el hombre parecía ser demasiado básico en sus gustos, casi random, la única forma de saber quién era más atractiva, la dictaban las propias mujeres. Posiblemente así se creó una competencia subconsciente que consistía en catalogar como mejor o peor a su adversaria. Y pronto, ya no importaba lo que el hombre opinara, carecía de sentido, cuando las únicas que realmente sabían de belleza femenina eran las propias mujeres, quienes ya se identificaban así misma como bellas. Perpetuándose así, el deseo de ser más atractiva que las demás.

Todo este cuento viene de una serie de pensamientos que he llevado conmigo desde la pre-adolescencia. Yo no sabía nada de esto, pero siempre escuchaba a mi familia hablar sobre la belleza de las mujeres. Describían a mis primas, tías, amigas y abuelas en detalle durante conversaciones cotidianas, sobre temas que no estaban directamente relacionados a la belleza pero que sin embargo surgían como parte normal del día a día. No era coincidencia que quienes hablaban de la belleza femenina familiar, eran justamente mujeres, y esporádicamente eran hombres los que daban su opinión. Es extraño, ahora que analizo todo esto, me doy cuenta cómo todo ese encuentra arraigado en nuestro subconsciente y cómo nos lastima sin darnos cuenta.

No se puede generalizar respecto a este tema, pero una y otra vez me he dado cuenta que mientras más personas te dicen lo linda que eres, más te lo crees, y posiblemente más linda te quieres ver, así te lo dirán más verdad? Es parte del ego femenino, de lo que llaman coquetería o vanidad. Es parte de nuestra sociedad y elemento básico que usa la publicidad para que compremos productos embellecedores, que un gran porcentaje de las mujeres usamos, en mayor o menor cantidad.

Considero que el peso de la belleza es agotador, a veces pienso que el dicho “La suerte de la fea la bonita la desea” oculta una gran verdad: Cuando la gente no te dice lo “linda” que eres, y aceptas que posiblemente no eres tan “linda” como los patrones de belleza de la sociedad indican, entonces surge un alivio enorme, no tienes que cubrir las expectativas de ninguno de los que dicen que eres linda, ni de tu propio ego. Eres libre del estrés de qué te vas a poner para salir, qué maquillaje o crema comprar. No importa, porque no vas a llamar la atención, no vas estar en tela de juicio, no importa que no seas “linda” para otros si eres “linda” para ti misma, aunque nadie te lo diga, aunque nadie te tome en cuenta.

bella

Así que si eres “fea” tienes 3 opciones:

  1. Lo aceptas y eres feliz con tu propio estilo de belleza.
  2. Caes en depresión y te echas a morir.
  3. Sufres intentando alcanzar la belleza ideal día a día.

Y si eres “linda” tienes 2 opciones:

  1. Lo aceptas y te olvidas de que eres linda.
    (probablemente vas a llamar menos la atención que antes, pero eso ya no te importará porque solo tú sabrás que eres linda)
  2. Sufres intentando mantener tu belleza a la expectativa de todos.

A simple vista ser “fea” te da más opciones a elegir… Para mi la primera opción es liberadora, si eres “fea” o “linda” de acuerdo a la sociedad, siempre tienes que aceptarte tal cual como eres. Unos días serás mas linda que otros de acuerdo a la opinión de otros, pero serás linda para ti misma todos los días. El asunto consiste en evitar ser esclava de lo que dice la sociedad, porque el concepto de belleza lo ponemos cada una de nosotras. Soltemos las cadenas que nos atan al pasado.

Y recuerda que si llegas a ser “fea” para la sociedad, tienes un beneficio enorme: Cualquier arreglo que te hagas, te hará ver “linda”. En cambio una mujer que ya es “linda” para la sociedad, siempre le parecerá dificil llegar a ser más linda de lo que és. De ahí surgen las operaciones estéticas y un sin fin de cosas a las que no voy a entrar en detalle por ahora. Pero espero que la reflexión haga su efecto en hombres y mujeres, sobre todo en mujeres que como yo, han pasado por este camino de ideas y prejuicios sin siquiera entender bien el por qué.

Comparte tu opinión si lo deseas.

Hasta la próxima 🙂

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